Plantee la «alimentación antiinflamatoria» como un patrón variado de comidas que pueda permitirse, disfrutar y repetir. Las verduras, la fruta, las legumbres, los cereales integrales y las grasas adecuadas son buenos puntos de partida. Si padece una enfermedad inflamatoria, la nutrición puede acompañar a la atención médica; continúe con el tratamiento que requiera su enfermedad.
¿Qué significa aquí «antiinflamatorio»?
La inflamación forma parte de la respuesta del organismo a las lesiones y las infecciones. La inflamación persistente también puede intervenir en enfermedades. Ninguno de estos hechos significa que cualquier dolor se deba a la alimentación ni que un solo ingrediente pueda tratarlo. Un marcador sanguíneo como la PCR no identifica una lista personal de alimentos que deba evitar.
Construya un patrón de alimentación variado
Utilice verduras, fruta, legumbres, cereales integrales y grasas insaturadas adecuadas como ingredientes habituales. Añada fuentes de proteínas que se ajusten a sus necesidades y preferencias. Las verduras congeladas y las alubias en conserva son formas prácticas de facilitar unas comidas variadas. Adáptelo a las alergias, los trastornos digestivos y los alimentos de que disponga.
Pruebe algunos cambios útiles en las comidas
Añada lentejas a una sopa, elija copos de avena con fruta para desayunar o utilice un aceite vegetal adecuado en lugar de parte de la mantequilla. Una comida podría combinar verduras, alubias, pescado u otra proteína, y un componente de cereal o patata. Adapte estos ejemplos flexibles a sus gustos y a su rutina.
Lea con precisión los hallazgos sobre la dieta mediterránea
El informe revisado de PREDIMED de 2018 estudió patrones de dieta mediterránea con aceite de oliva o frutos secos en adultos españoles de edad avanzada con alto riesgo cardiovascular. Observó menos episodios cardiovasculares graves que con las recomendaciones de comparación. El informe aporta pruebas sobre los patrones alimentarios, los participantes y los resultados estudiados.
¿Qué lugar ocupan los complementos?
Identifique el nutriente o ingrediente que desea incluir y compare su función declarada, su porción diaria y su idoneidad. Los productos de omega-3 declaran las cantidades de EPA y DHA; los productos de curcumina identifican su formulación y las pruebas sobre su absorción. Lea conjuntamente el ingrediente analizado, la dosis y el criterio de valoración, y revise los complementos que ya toma al planificar su rutina.
Haga que el cambio sea asumible
Elija una o dos comidas que mejorar y, después, revise el coste, el disfrute y la tolerancia. Si una enfermedad, unos síntomas persistentes o una dieta restrictiva complican la alimentación, busque un apoyo personalizado. Comente los síntomas continuos con un profesional sanitario mientras introduce cambios prácticos en sus comidas.
Preguntas habituales
¿Debo eliminar el gluten y los lácteos?
No solo por esa denominación. Una alergia diagnosticada, la enfermedad celíaca o una intolerancia individual requieren un plan distinto y específico.
¿Puedo seguir utilizando alimentos en conserva o congelados?
Sí. Compare los ingredientes, la sal o el azúcar añadido cuando proceda, y elija versiones que hagan prácticas unas comidas variadas.
